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Atisbos de literatura iberoamericana

AMANDA DURÁN

En estos breves extractos de Nudo, Amanda Durán va desmadejando las implicancias que concita la muerte de la madre, sin caer en sentimentalismos ni en la autoafectación propia de este tipo de temáticas. A partir de un trabajo finísimo del verso, se nos van revelando imágenes concretas y alucinadas de ese cuerpo muerto que resplandece como una piedra brillante en mitad de un río. Imágenes que a ratos nos recuerdan pasajes de Rulfo o Bombal, y que se adentran en una de las temáticas más poderosas y recurrentes de las poéticas producidas por mujeres, pero que aquí adquieren una dimensión nueva, otorgada por una voz particular que se hunde en la piel como un alfiler de furia, pero furia amorosa.

Nudo (extractos)

*

La última palabra de mi madre fue un aullido.
Sostuve su cabeza con mis manos
y rompí el cascarón de su frente, para que pudiera irse.
Ella se quedó ahí observando
cómo el reloj seguía el mismo baile
de esa mañana cuando el mismo cuadro,
colgado en la pared, se movía con el viento.
Abrí con mis dientes la herida
para que saliera volando.

*

En esas despedidas los muertos nada dicen
presumen actitud de belleza, les preocupa
el verse así, ridículamente hermosos.
Se les apaga el alma —dicen—, y luego
despiertan violentamente, solo para mirarse
desde afuera, el resplandor
ese que ya he visto en ella.
Se revela oscuro: un matiz de polvo
sobre una piedra brillante.

*

Yo elijo amor, pero es Furia
la rabia de un universo que no duerme
y se abriga, muerto de frío
bajo mis uñas
al advertir el hueco de su carne.

Yo quisiera que la palabra fuera también ruido
una mano que arruga montones de papel
que revienta burbujas plásticas
que se entierra alfileres en el vientre.
Yo quisiera Furia —aunque elegiría amor
y no esta falta
esta laguna discreta y elegante.

*

Desperté con el cielo adentro
alguien lo derramó mientras dormía
me gustaría saber quién, o al menos cómo.
Por eso no te llamo
porque no se puede hablar
con el cielo así todo incrustado.
Al abrir los ojos
empieza a brotar celeste
como cascadas
y el lagrimal se rompe:
no duele tanto pero sabes —tú sí sabes.
Nadie quiere deshacerse del cielo tras habérselo bebido
entero.

Amanda Durán (Santiago de Chile, 1982). es escritora y artista visual chilena. Su obra —prologada por escritores como Nicanor Parra, Patricio Manns y Luna Miguel— ha sido publicada en Perú, España, Chile, Uruguay y Argentina. Ha participado en antologías en Suecia, Francia, Guatemala, México y Canadá. Sus libros son: Zona Primavera (RIL Editores, Chile, 1994), Ovulada (MAGO Editores, Chile, 2007; Amargord Ediciones, España, 2008; Ediciones Altazor, Perú, 2019), Antro, misa para señoritas (Ediciones ArbolAnimal, Bs. Aires, 2009; La Propia Cartonera, Uruguay, 2011; Ediciones Colectivas Periféricas, Chile, 2013), La Belleza (Amargord Ediciones, España, 2017) y finalmente Nudo publicado el año 2019 por Mago Editores y del cual se han seleccionado algunos poemas.

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