FABIÁN GUERRERO OBANDO

A partir de un verso corto y conciso, Fabián Guerrero Obando va tejiendo una poética filosa y demoledora: “el poema no es si no / un fracaso concreto”, dice, aunque también, diríamos nosotros, productivo, en tanto posibilita el devaneo frente a grandes temas de la humanidad: el amor, la soledad, lo inútil, la monotonía. Al ser un fracaso concreto, pareciera que todavía existe una posibilidad en el poema, pues “nunca, como ahora / se espera una oportunidad”. Frente a la desilusión, la poesía; frente al silencio, el habla, el lenguaje que apunta a las esquinas enmohecidas de una habitación en la que todavía flamean telas, retazos de cuerpos que se resisten a la muerte, pese a lo absurdo del intento; igual que el poema, que se eleva en el reconocimiento de su íntima precariedad.

El día que fuimos

I

Nunca, como ahora,
Se espera una oportunidad.

Cualquier ilusión vana.

Un simple intercambio de palabras, por ejemplo,
O el tirón interno de una estúpida felicidad.

Nadie quiere ser definido por la noche
O sacado a la fuerza por la parte trasera.

Habríamos querido llegar a ser nosotros mismos, al menos,
O acaso corregir el mundo.

Pero había una trampa
Y eso entrañaba un borde.

Ahora que ya no es trampa
Que solo es borde
O lo que hemos sido.

II

Así llegamos todos
Y hacemos todo:
Solos.
Y no cambia.
Pero lo que se rompe dentro
Y duele por sí mismo
Es el hombre.
Y eso sí está en todos.
Da igual cómo se llamen
O si se han vuelto viejos
O inofensivos.

Hasta que un día,
Sin más,
Estamos listos como el tiempo.

Ese remanso.

III

¿Quién o qué cosa somos?
Un tonel sin fondo
Que el tiempo engendra.
Nombres, lugares, fechas
Como a merced de algo ronco
Pero concreto.
O no.
Quizá solo sea el deseo
De ser arrastrados tierra abajo.
Aunque no hay nada ahí,
Excepto las mismas tierras
Oscuras
Profundas,
Que se abren como una avería
En el umbral de la noche.

IV

Lo que se busca no existe.
Jamás esa tonta trama de la vida
Y ni siquiera eso que llaman mera utilidad.
Mucho menos ahora.

Somos de refugios
Y estamos contra la pared.

Y si no hemos podido encontrar nada
Es mejor no insistir.
Demasiado tiempo hemos sufrido
Por lo que no existe:
Disolverse en la complacencia
En la monotonía
En la inercia de todos. Es lo que nos queda.

No ser nadie.

V

No quiero,
Pero ahora mismo veo órganos de tela
Que cuelgan en los ángulos
Rectos de la pared.
Una colección de trapos
Que al parecer cuentan historias de amor:
Equívocas
Fingidas
Imaginadas.
Cerrar esas historias
Y abrirlas de nuevo
Gris
Y
Artificialmente. O mejor callar.

El poema no es si no
Un fracaso concreto.

Fabián Guerrero Obando (Quito, Ecuador, 1959).Maestro de Escritura Creativa y Lingüística Textual en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central del Ecuador. Ensayos suyos han aparecido en diversos diarios y revistas nacionales e internacionales. Dirige las revistas Digresiones y La revista. Ha publicado, entre otras, las obras El radiante guiño del insomne (Eskeletra editorial, Quito, 2014), Ninguna Cosa Nacida (Casa de la cultura ecuatoriana, Ibarra, 2016), Invernada (Antología Poética, El Ángel Editor, Quito, 2017), Ardid (Editorial la caída, Buenos Aires, Argentina; Cuenca, Ecuador, 2018), Como la vida (El Ángel editor, Quito, 2019), Formas de la pérdida (Editorial la caída, Buenos Aires, Argentina; Cuenca, Ecuador, 2020) y El día que fuimos (El Ángel Editor, Quito, 2021). Parte de su poesía ha sido traducida al inglés, alemán, francés, griego e italiano.