ANA PAULA TAVARES

Ana Paula Tavares nació en 1952 en la ciudad de Lubango, Angola. Desde los años setenta vive en Portugal, donde obtuvo un doctorado en Historia Africana. Ha trabajado como profesora y como funcionaria en diversas organizaciones gubernamentales en Sao Paulo y Nueva York. Obtuvo el premio Mário António de Poesía, galardón destinado a destacados autores africanos de lengua portuguesa. Su poesía ha sido publicada en países como Brasil, Francia, Alemania, España y Suecia, aunque aún es poca su influencia en la lírica latinoamericana. Entre sus obras poéticas se encuentran Ritos de passagem (1985), O lago da luna (1999), Dizes-me coisas amargas como os frutos (2001), Manual para amantes desesperados (2007) y Como veias finas na terra (2010), así como en el recopilatorio de su poesía completa publicado en 2011, titulado Amargo como os frutos.

La presente muestra es una selección realizada por Juan Fernando Mondragón, quien tradujo los poemas del portugués.

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ex–voto

En mi altar de piedra
arde un fuego antiguo
están dispuestas en orden
las ofrendas

en este altar sagrado
de lo que dispongo
no es de vino ni de pan
ni de flores raras del desierto
lo que está expuesto
es mi cuerpo de muchacha tatuado

en este altar de palos y de piedras
que aquí ves
vale como ofrenda
mi cuerpo de tacula[1]
mi mejor peinado de abalorios.

ex-voto

No meu altar de pedra
arde um fogo antigo
estão dispostas por ordem
as oferendas

neste altar sagrado
o que disponho
não é vinho nem pão
nem flores raras do deserto
neste altar o que está exposto
é meu corpo de rapariga tatuado

neste altar de paus e de pedras
que aquí vês
vale como oferenda
meu corpo de tacula
meu melhor penteado de missangas.

Mi amado llega y mientras deja las sandalias de cuero
marca con su perfume las fronteras de mi cuarto.
Suelta la mano y crea barcos sin rumbo en mi cuerpo. Planta árboles
de savia y hojas. Duerme sobre el cansancio acunado por el momento
breve de la esperanza.
Me trae naranjas. Divide conmigo los intervalos de la vida.
Después parte.

Deja perdidas como un sueño las bellas sandalias de cuero.

O meu amado chega e enquanto despe as sandálias de couro
marca com o seu perfume as fronteiras do meu quarto.
Solta a mão e cria barcos sem rumo no meu corpo. Planta árvores
de seiva e folhas. Dorme sobre o cansaço embalado pelo momento
breve da esperança.
Traz-me laranjas. Divide comigo os intervalos da vida.
Depois parte.

Deixa perdidas como um sonho as belas sandálias de couro.

Tejidos

Mi cuerpo
es un telar vertical
donde dejaste cruzados
los colores de tu vida: dos franjas un rombo
marcas de la peste.

Mi cuerpo
es un bosque cerrado
donde elegiste el camino.

Después de perderte
guardaste la llave y el proverbio.

Tecidos

Meu corpo
é um tear vertical
onde deixaste cruzadas
as cores da tua vida: duas faixas um losango
marcas da peste.

Meu corpo
é uma floresta fechada
onde escolheste o caminho.

Depois de te perderes
guardaste a chave e o provérbio.

Traje las flores
No son todas blancas, madre
Pero son flores frescas de la mañana
Abrieron ayer
Y las miré toda la noche
Mientras colaba la miel
Y tejía el vestido
No es blanco, madre
Pero sirve a la mesa del sacrificio
Traje la tacula
Antigua del tiempo de la abuela
No es espesa, madre
Pero cubre el cuerpo
Traje las velas
De cera y alas
No son puras, madre
Pero pueden arder toda la noche
Traje el canto
No es claro, madre
Pero tiene los pájaros correctos
Para seguir la caída de los días
Entre mi tiempo y el tuyo.

Trouxe as flores
Não são todas branças, mãe
Mas são as flores frescas da manhã
Abriram ontem
E toda a noite as guardei
Enquanto coava o mel
E tecia o vestido
Não é branco, mãe
Mas serve à mesa do sacrifício
Trouxe a tacula
Antiga do tempo da avó
Não é espessa, mãe
Mas cobre o corpo
Trouxe as velas
De cera e asas
Não são puras, mãe
Mas podem arder toda a noite
Trouxe o canto
Não é claro, mãe
Mas tem os pássaros certos
Para seguir a queda dos dias
Entre o meu tempo e o teu.

Debía mirar al rey
Pero fue el esclavo quien llegó
Para sembrar mi cuerpo de hierba rastrera

Debía sentarme en la silla al lado del rey
Pero fue en el suelo que dejé la marca de mi cuerpo

Me pinté para el rey
Pero fue al esclavo a quien di las trenzas de mi cabello

El esclavo era nuevo
Tenía un cuerpo perfecto
Las manos hechas para la copa de mis senos

Debía mirar al rey
Pero bajé la cabeza
Dulce tierna
Delante del esclavo.

Devia olhar o rei
Mas foi o escravo que chegou
Para me semear o corpo de erva rasteira

Devia sentar-me na cadeira ao lado do rei
Mas foi no chão que deixei a marca do meu corpo

Penteei-me para o rei
Mas foi ao escravo que dei as tranças do meu cabelo

O escravo era novo
Tinha um corpo perfeito
As mãos feitas para a taça dos meus seios

Devia olhar o rei
Mas baixei a cabeça
Doce terna
Diante do escravo.

Nota

[1] La tacula es una masa de barro rojo y aceite de resina que se usa para untar partes del cuerpo en diversas prácticas étnico-rituales.

JUAN FERNANDO MONDRAGÓN

Juan Fernando Mondragón (Toluca, México, 1991). Es Maestro en Humanidades por la UAEMex. Estudió Literatura Italiana e Hispanoamericana en la UNLP, La Plata, Argentina. Becario del Curso para Jóvenes Escritores de Verano 2012 de la Fundación para las Letras Mexicanas, del Festival Interfaz Pachuca 2018, y del Pecda Estado de México 2014–2015 y 2017–2018. Finalista del Certamen Internacional de Cuento Corto de la Editorial Benma en 2013, y ganador en el Concurso 52 Punto de Partida de la UNAM y de la “Presea Ignacio Manuel Altamirano”. Autor del libro Máscara vs cabellera (UAEM, 2020), así como de artículos académicos y traducciones de poesía desde lenguas romances. Ha impartido talleres de creación literaria y dirige el sitio WEB de difusión de la lengua y la literatura: www.laletraescondida.com