sarah gonzales añez

Entre sueños, premoniciones y recuerdos, Sarah Gonzales va trazando en estos extractos del libro Nombrar las gotas (2025) un tono particular, acaso una respiración, que nos sitúa ante la necesidad de dar nombre a lo que no tiene nombre, forma a lo que perdió su forma, significado a esa costilla primigenia y a esas hormigas que, en su ignorancia, jamás podrían soportar el peso de tanta humanidad. Y entonces: el poema, la posibilidad de comprender el por qué de la caída, el por qué de esas gotas que chocan contra el suelo, y chillan.
Nombrar las gotas
(extractos)
Premoniciones
He tenido un sueño luminoso: todas las hormigas venían a mí con un grano de azúcar en las patas, entre saltos escondían intenciones de llevarme cargada en sus crujientes lomos. Trepé sus antenas, tuve miedo de que encontraran mis ojos cálidos de luz. Qué desastre descubrir que los años no trepan en los huesos, el frío calándonos es el vacío de los que se fueron. Pobres las hormigas, desconocen que no cargan nuestro peso. Nos hemos ido. Sí, pobrecitas las hormigas.El cuerpo rompe la noche
A mis entrañas cómo les pregunto si recuerdan el polvo del que fueron hechas. Si mis costillas crujen, se desintegran para que surja el hombre.Ciclo
Qué es un golpeteo hondo que galopa en mi centro. De dónde viene el chillido del agua deslizándose dentro del hueco Por qué estoy llorando. Acaso olvidé la talla de tus pantalones, el tono rojo de tu polera que despinta. Ningún pitido me hará despertar de esta humedad sin llanto. Ninguna vena se lavará con tu sangre y la mía. En la esquina de mi cuerpo hay una lavadora que reinicia su ciclo.Viceversa
Cuando mi madre riega las plantas deja que las hojas jueguen con el agua, se toma la tarde en el jardín hasta que las gallinas del patio se suben a los mangos. Yo la observo desde el pasillo con nuestros ojos estrechos dejo que nuestras manos tomen la silla de madera en la que nos sentábamos a escribir nombres y cuentos cuando éramos pequeñas. Dejo que nuestros cabellos formen rulos entre las flores, virutas de madera. La miro con la ternura de un grano de maíz recién cosechado, escucho que su voz me llama, vuelvo al jardín con flores, mi madre está sentada en el pasillo yo sostengo un balde con agua fresca. Pienso que mi madre es una bandada de pájaros que gritan palabras indescifrables para cultivar el cielo.
Sarah Gonzales Añez (San Ignacio de Velasco, Santa Cruz, Bolivia, 1994). Es comunicadora. Publicó los poemarios Nombrar las gotas (Proyecto Editorial Convergencia, 2025, Bolivia); Infancia de pájaro (Fruit Salad Shaker Ed., 2022, Costa Rica) y Muralla rota (Literatelia, 2020, México). Integra el Colectivo Trueque Poético y el equipo del Festival Internacional de Poesía Joven “Jauría de Palabras”. Fue incluida en el Abecedario de poetas hispanohablantes nacidos a partir de 1990 (Revista Telúrica, 2021), en el Atlas Lírico de América Hispánica (Revista Acrobata, 2022), en la Antología Poética Bolivia – España por la igualdad (2022) y en la Antología de Poesía Contemporánea Bolivia-Puerto Rico Nivel Cielo, Nivel Mar (Editorial Pulpo, 2025).
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